Las estafas en España han entrado en 2026 con una mezcla especialmente peligrosa: fraudes clásicos de toda la vida, canales digitales cada vez más pulidos y herramientas de inteligencia artificial que permiten crear engaños más creíbles, más rápidos y más personalizados.
Durante años, muchas personas asociaban las estafas online con correos mal traducidos, mensajes llenos de faltas o páginas web tan torpes que se detectaban casi a simple vista. Ese escenario ha cambiado. Hoy una víctima puede recibir un SMS que parece de su banco, una llamada con una voz convincente, una videollamada por WhatsApp, un código QR pegado en un lugar aparentemente normal, un anuncio de inversión con apariencia profesional o un mensaje de un familiar creado para generar urgencia.

